Un Jíbaro Vagabundo

Un espacio para relatar cada ñoña que acontece en mis viajes

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Era de esas canciones que sonaba cada noche, imposible de olvidar. Todo el mundo se pumpeaba y yo juraba que era algún panameño el que cantaba. Me puse a buscar a ver quién rayos tocaba eso, sólo para perpetuar en el recuerdo por medio del sonido cada acontecimiento del “boliche”. Para mi sorpresa… el tipo este es el que anda mas pega’o que un derrame de crazy glue es Vico-C. Yo lo hacía en la otra vida, pero como él mismo dijo, es “aquel que había muerto y de la tumba sa-lio”. 

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De janga pa’ Pinar de Rocha

Jueves en la noche. Mi pana Juan me había conseguido un pase gratis en esos sitios bichitriles de jangueo. Según él, era lo mejor de lo mejor. Así que saqué camisa, mahón, y lanzagranadas llenas de maíz pa’ ver que hay. Llegó la hora de ir, y un oriental del hostal donde me quedo decidió ir también.

Y antes de salir, saludo a la recepcionista y se veía algo maltrecha, inmediatamente le pregunté si estaba bien, y me contestó que sí, pero como esquivando. Vuelvo a preguntar, y me dice, ah, es que tengo que ir a la farmacia y no salgo hasta en la mañana. Bueno, le dije, entonces en confianza voy un momento y te hago el favor. Y así fue, tuve que caminar como 15 cuadras para la bendita farmacia, que por cierto atienden a la noche por una ventanita de lo mas cómica. Al darle el papel con el nombre aleatorio ese de la pastilla, la que atiende sonríe, me despacha lo indicado y se va. Ya de camino al hostel, me dió curiosidad y observé el paquete. Leía algo así:

”Microgynon La pastilla anticonceptiva de mayor uso y efectividad”

Aja, la cabrona acababa de echar un polvo y estaba con la perse trepá…

Después de realizar la encomienda, y que tal suceso se convirtiera en el chiste del hostel, fui a comer pizza a la piedra, que por cierto, creo que las hacen en el Olimpo y las bajan acá.

Cuento largo corto, eran 2 colectivos, el 8 hasta no se donde y luego el 39. ¿Y que pasó? A Ángel se le pasó la parada. BAM! A caminar se ha dicho, pero de verdad. El chino obliga’o estuvo maldiciéndome buen rato. Fueron no se cuantas cuadras, como 30. Pero llegamos. Entrando al lugar, que tiene un aspecto fenomenal, el guardia le dijo al chino, no puedes entrar. Así, sencillo. “Derecho de admisión señor, no lo voy a dejar entrar”. Nooo me jooooo; ¿que despues de to’ ese revolú me van a dejar al chino fuera y como pana solidario me tengo que quedar? Después del lloraíto épico que me tiré, nada. Pitchaera full. Bueno, tiré la última carta, empecé a explicarle al chino como volver, y obviamente sin él saber pizca de español, lanzarlo sólo en un viaje que toma poco mas de media hora en colectivo a las 3:00 am es suicida. Pues ahí se le ablandó el corazón al tipo y nos dejó entrar.

Adentro, 3 pistas de baile, una enorme con una tarima ahí que parece de pasarela, una abajo con música pa’ bailar, y la de mas arriba puro trance. Elegimos la última, para probar. 30 segundos despues, pssst hey, tengo sherba, pastishas, de todo, ¿querés algo? Afirmativo, los come eme de acá se meten hasta el deo.

Y llegó el momento mas épico de la noche, chino a mi izquierda, y en la pista de la tarima sube el telón. Aparece una cama, un par de mesas y un florero, parece una habitación. Le dije al chino, contra, no puedo creer que esta gente incorpora el teatro a los jangueos, brutal.

Y comienza la escena, dos tipos bodybuilders, en ropa de cuero negro. Una mujer narra todo, uno aconseja al otro sobre sus problemas sexuales y le recomienda una robot. Llega la robot, mujer guapísima con movimientos simulados malísimos. Van a probar las funciones del robot, “Modo 1, sexo oral” y la tipa se arrodilla y finge darle cabeza al asunto. y así 2 modos mas, de índole sexual. La esposa de uno los agarra, y llega con su amiga (que mejor no se pueden ver). Le arman el peleón y le explican que es robot la tipa. Ellas dicen, chévere, también tengo mi robot, 3er fortachón en escena. “Modo 4, fiesta”. Ahí se fastidió la cosa, la obrita terminó en orgía en tiempo real. Mi cara perpleja, miré a todas partes y le pregunté a la chica con quien bailaba, ¿oye, esto es así siempre? “A veces peor”. Un aaaaaaaaaaanda pal ca… me salió del alma y ahí quedó eso. Acabó la cosa, y después todo como si nada hubiera pasado. Algarete.

Ya después de un par de horas la cumbia me tenía harto, pero para mi sorpresa esta gente escucha reggaetón. Lo badtripeoso es que le ponen pistas de cumbia a to’ el mundo. O sea, que si de por sí oír a Héctor el Father es baja nota, en cumbia pffffff. Y a eso súmale a Ñejo, W&Y, Arcángel, entre otros. Pero nada supera lo mierda del reggaetón panameño. ES IMPOSIBLE DE OIR. Sólo puede ser superado por quizás Wendy Sulca y la Tigresa del Oriente. Y a la verdad se van a los palos.

Por lo demás, fue chilling, hubo otras intervenciones en la tarima, strippers hombres y mujeres, y como a las 6am nos botaron de allí. Llegué al hostal justo a tiempo para desayunar y luego horizontal hasta nuevo aviso.

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